La neurótica. La superficial. La “entrépita”. La reservada. La obsesiva. La Geek. La nueva del salón. La Chica E! 2010… Esta es una conversación entre dos amigos que no se conocen tanto, pero que se entendieron muy bieTexto: Benjamín Gáfaro – Fotografías: Pablo Costanzo
El día de la cita estaba nublado y estábamos enfermos. Patricia se recuperaba de una molesta amibiasis y yo afirmaba tener –con un diagnóstico errado producto de la consulta médica vía Google- un cálculo en el conducto salival debajo de la lengua (resultó ser, luego de la debida visita al odontólogo, una úlcera bucal –o afta- que se había complicado más de lo normal). Ambos lidiábamos con el dolor, pero the show must go on:
- Benja, nos vemos por la Quinta Avenida de Los Palos Grandes.
A través de la mensajería instantánea se dieron las coordenadas. Al comienzo desconfié de la existencia de una Quinta Avenida en los Palos Grandes –en mi mundo este gueto caraqueño se acababa en la Cuarta- pero las insistencias de la Zavala me obligaron a abandonar los argumentos de mi terquedad.
Descubrí dos cosas: existe una Quinta Avenida y existe una persona capaz de tolerar una amibiasis y no perder esa alegría abrumadora que ni siquiera logra la persona más feliz del mundo.
Besos, risas, abrazos, y un vaso de agua, por favor.
No puedo decir en donde estaba, pero me limito a describir que teníamos el valle como vista y un Ávila muy cercano como telón de fondo. “Gran cosa”, pensarán los lectores, “eso se vive en muchas partes de Caracas”. Pero este texto no pertenece a Espacio Vital, así que poco me importa convencerlos o no sobre la impactante locación del encuentro. Tampoco viene al caso.
Patricia está preparada. Parece que nació preparada. No hay tiempo que perder ni lugar para los nervios.
Patricia, ¡grita!
- Comencemos con lo más reciente: Coffee Break.
- Es un spin-off de una sección de Zona Trendy y VIP Caracas. Se trataba de una entrevista corta con artistas y personalidades locales. Los productores decidieron llevarlo a media hora y contactar a artistas internacionales. Hicimos 4 programas a modo de prueba: Paulina Rubio, Chino y Nacho, Christian Castro e Il Volo. Todos los grabamos en una semana. Luego hicimos uno con Dulce María. Y entonces el cielo se abrió y George Clooney decidió aparecer en Coffee Break.
- ¿Sabías que eso podía pasar?
- No. Fue algo muy surrealista. Estaba en Europa de vacaciones, era un 30 de diciembre, y me llamaron: “Mira, Patricia, está la posibilidad de que George Clooney salga en el programa, lo vio y le gustó. Tienes que regresarte antes, porque la entrevista sería el 12 de enero en Los Ángeles. Y luego el 15 cubrirás los Golden Globes”.
- ¿Y qué tal esa semana?
- Una de las más extrañas de mi vida. Llegué a L.A. y uno piensa que allí la gente es súper estricta, y resulta que me tocó trabajar en el set con las personas más flexibles que he conocido. Son responsables con lo que tienen que hacer, pero no sientes la presión, porque estás con gente con mucha experiencia y reconocimiento. Me hablaban de Coffee Break y era raro asimilar el hecho de que todos tenían referencias del programa.
- Entonces llegó George…
- Sí, George Clooney entró a mi habitación del hotel. Además del Beverly Hilton Hotel, el favorito de Marilyn Monroe, donde luego fallecería Whitney Houston. Un lugar histórico, icónico, y tú lo sientes desde el momento en que entras.
- ¿Cómo te sentiste frente a George?
- Él logra algo que sólo logran los grandes: que te sientas cómoda así –chasquido de dedos-, de inmediato. Al final se sintió bien con la entrevista y me lo dijo. Me recomendó tomar unas clases de actuación para mejorar el control de emociones y hasta me recomendó con un profesor: “Pero no tocaría más nada. Me gusta este periodismo nuevo que están haciendo ustedes”.
- ¿Y a qué se refería con eso de “periodismo nuevo”?
- A lo mejor él se esperaba un poco más de pose y no que yo fuera tan abierta.
- Sí, quizás él se esperaba algo más acartonado como otras animadoras del canal.
- Eso lo dijiste tú, ¡que conste! “Se imaginaba algo más acartonado”, ésa es la frase que yo voy a reafirmar. That’s my story and I’m a sticking to it.
- Bueno, sí, lo he dicho yo… Pero entiendes lo que quise decir.
- Mmm… Sí. De hecho, cuando él me vio tenía la pollina despeinada, y me preguntó: “Ése es tu look”, y yo le dije que sí. Me respondió: “Me gusta”. Claro, porque esa era como la nota, ¿entiendes? Porque te ven y piensas que eres la típica ex beauty queen (que no es mentira, porque yo estuve en el Miss Venezuela), y que vas a aparecerte con 100 mil y una poses. Después vio que no es así, que esa no es la idea. Y lo que resultó, le gustó.
- ¿Cómo manejaste luego lo de los Golden Globes?
- Fueron 6 horas en el infierno. Todos los grandes están allí y tienes el doble filo del cubo de E!, porque la gente obviamente quiere hablar contigo, pero si los acaba de entrevistar Ryan Seacrest o Giuliana Rancic, se preguntan “¿Quién eres tú y por qué me voy a parar de nuevo a darle una entrevista a E!?”.
- ¿Cómo lo resolviste?
- Grité, mucho. ¡Braaaaaad! ¡Angelinaaaa! ¡E! Latinoaméricaaaaa! Y así iba… Ésa era la única forma. Grité: “¡George! ¡George!” Y él me respondió: “Patricia, I already saw you, I’m coming!” Se acercó y me dijo: “¿Me has extrañado?” Y le dijo a la novia: “Es que nosotros nos tomamos el café más amazing hace dos días”. A veces, hacer el papel de neurótica me funciona.
- ¿Y qué caracteriza a ese lado neurótico?
- Es esa parte de mí que fue criada por una madre italiana… y que grita.
- ¡No sabía que eras italiana!
- Mi mamá es italiana. Mi papá es paraguanero, toda la familia de mi papá es de allá. Yo nací en Falcón.
- Qué mezcla tan peculiar esa, ¿no?
- Sí, es como chivo con pasta napolitana.
- ¿Y cuando estás sola? ¿Se manifiesta ese lado neurótico?
- Tú sabes que la vida del payaso es la vida más triste y en mi intimidad yo soy una persona que está extremadamente callada.
Citas a ciegas
- Grabé 6 Coffee Breaks en 2 días cuando estuve en México. ¿Dime si no soy un ídolo que lo hice todo en 2 días? Además de obligaciones de prensa y radio. La cafeína me salía por las venas.
- Es no fue un Coffee Break, fue un Coffee Lifestyle.
- ¡Total! Entrevisté a Moderato, Ana Claudia Talancón, Poncho Herrera, Noel Schajris, Reik y OV7.
- ¿OV7 todavía existe?
- Yo les pregunté lo mismo: “Ah, ¿y ustedes existen?” No me importó, te lo juro.
- ¿Y qué te dijeron?
- (Acento mexicano): “Pues esto es un reencuentro”. Fue un alivio que haya sido un reencuentro en lugar de que hayan existido todo este tiempo.
Pausa. Risas.
- ¿Cómo hiciste para prepararte con tantas entrevistas en tan poco tiempo?
- Tengo ya mi método.
- ¿Cómo es tu método?
- Ah, ¿ya ves? Eso es secreto. Es una fórmula.
- ¿Una fórmula?
- Sí, una fórmula que me di cuenta que funcionaba luego de que grabé los cuatro primeros programas. Para George no la apliqué, porque estaba muy babeada… aunque, fíjate que sí, porque mi meta era que me pidiera matrimonio y lo logré.
- Bueno, lo que de verdad lograste fue poner algo celosa a la novia por unos minutos.
- Meta lograda… ¡y al resto del planeta!
- Es verdad.
- Siempre tengo una meta. Ésa es “la fórmula”. Todas las entrevistas tienen una meta, más allá de las preguntas. ¿Sabes cómo funciona realmente? Imagínate que eres soltero. Y te dicen que tienes una cita a ciegas con X. Tal cual. Debes buscar allí alguna química. Buscas su página en Facebook y ves algunas fotos que te empiezan a llamar la atención: “Oh, X pesca”, por ejemplo. Y entonces ya sabes más o menos por dónde te puedes ir. Eso es lo que aplico. Son tres bloques y tengo 21 minutos para que nos enamoremos.
- ¿21 minutos? ¿Ni más ni menos?
- Hasta 22. Y cada vez que hay un corte me imagino que viene un mesonero a preguntarnos algo.
- O el clásico “disculpa, voy al baño”.
- Tal cual. No es una entrevista de trabajo porque por hacia allá no va el fin. Es más: “quiero conquistarte, hacerme tu amiga”.
- ¿Siempre funciona?
- Casi siempre. Fíjate lo que me pasó con los chicos de Il Volo. Estaba con la maquilladora hablando y le contaba que le tenía que comprar algo a mi novio. Y ella me dice: “Chica, ¿sabes qué? Fuese yo tú, y le regalo mi cuerpo. ¿Qué mejor regalo que ése?”.
- ¿Cubana?
- Por supuesto: “Mira, mi reina, déjate de problemas. Usted va y le regala su cuerpo”. Yo suelto la carcajada y le digo que sí, que es un buen regalo, pero que igual pasaré por una tienda a ver qué consigo. ¿Qué me iba a imaginar que Piero, el niñito de 17 años, hablaba español y que estaba escuchando todo?
- ¿Te dijo algo?
- Al terminar la entrevista me regalaron y autografiaron un CD. Debajo de su firma, Piero me escribió: “Patricia, fuiste lo más bonito que conocí en Miami. Por cierto, cumplo años (tal día). Toma mi teléfono y llámame. Ya sabes qué regalarme…”
Patricia, la explosiva
- Vamos a hablar de esa época en que yo te conocí y que estabas compitiendo en Chica E! ¿Aplicabas una fórmula en ese momento también?
- Claro. Cuando entré al concurso todo el mundo asumía: “Ah, es que ella es otra ex – Miss Venezuela y seguro todo lo que dirá será políticamente correcto”. Entonces me dije: pues no, yo soy más bien “bonitamente incorrecta”. Lo tomé por ahí. Ser la chica “perfecta”, rosada, era caer en el plano de todas las anteriores. Era mejor burlarme de mí misma, no sentir miedo a que me odien. Cuando yo descubrí eso, honestamente, el concurso para mí fue pan comido. Aunque nunca estuve segura.
- Yo para ese entonces, además de estar como tú en Complot, trabajaba en Unión Radio, y muchos decían que tú ibas a ganar. Eso nunca te lo dije.
- Mucha gente me dice eso hoy, después de que yo pasé por toda la incertidumbre y la tortura. Por ejemplo, mi mejor amigo, Pedro Fajardo, me decía que yo no iba a ganar, y me lo decía todos los días. ¡Todos los días! Pero esas cosas me ayudaron muchísimo.
- ¿Te subestiman mucho por cubrir y estar en la farándula?
- Sí, y qué rico es cuando te subestiman. Es lo más rico del mundo. Sobre todo las demás mujeres.
- ¿Y cómo te defiendes contra eso?
- Con trabajo bueno. No hay otra. Y estudiando y leyendo… Y no pararle mucho, de verdad.
- ¿Tú estás consciente de que estás siendo la imagen latinoamericana para un canal internacional y que de aquí a unos 5 años la cuestión pueda traspasar las fronteras y salga Patricia Zavala en las noticias rosas de la TVE?
- Pero es que yo soy entrevistadora, es distinto.
- No es tan distinto.
- ¿Tú crees?
- Claro, esa línea es delgada. Mira a las mismas “estrellas” de E!: Ryan Seacrest, Giuliana; o en CNN, Anderson Cooper, etcétera.
- Sí, es verdad, y pueden llegar a ser bastante divas.
- Y un caso latinoamericano puede ser Candela Ferro.
(Silencio).
- Oh, silencio….
-¡No, no! ¡No hubo silencio! “Ella es una de mis personas favoritas”.
Risas.
- Debo admitir que yo subestimaba a Candela Ferro. Hasta que leí una entrevista donde ella decía que era una fanática del Rock and Roll, de los Rolling Stones, de The Who, del rock argentino, y que no le gusta ni la balada POP, ni el reggaetón, ni nada de eso.
- Bueno, si yo te digo que muero por la Ópera, ¿me lo crees?
- ¿En serio?
- Sí. Soy de las que se sirve una copa de vino y escucha una ópera de Pavarotti y llora. Hay una que se llama Pagliacci, que es la historia del payaso, del payaso triste, y me encanta.
- Tienes un tema con la figura del payaso, ya me lo has nombrado varias veces.
- Ay, sí, ¡ahora tú te las das de Freud!
- Sí, ya esto se convirtió en psicoanálisis, Patricia, acéptalo.
- Mira, Freud, cálmate, porque según tu, tu anatomía es tu destino y eso no es así, si no pregúntenle a Amanda Lepore.
Transición y despedida
Todo está por finalizar. Las nubes se esconden y permiten ver los últimos rayos de sol de la tarde. El Ávila, tan cerca, se torna intimidante. La ciudad, abajo, luce tranquila y es un engaño. Antes de apagar la grabadora se me ocurre una última pregunta:
- Ahorita que estás viajando tanto, ¿dónde sientes que está tu hogar?
- No lo sé. Qué fuerte eso. Mis cosas están en una parte, duermo en otro lado y trabajo en muchos sitios. Sinceramente, no lo sé
- Bueno, el hogar lo construye uno mismo, y me estoy robando la cita de una entrevistada pasada, de Sindy Lazo.
- Pero es que esto es duro, Benja, porque me diste en una tecla en la que he estado pensando últimamente. Me diste en la tecla por la que estoy atravesando en estos momentos: no siento que tengo un hogar. ¿Será la oficina? ¡Qué triste! En casa de mis papás están mis cosas, pero nunca estoy allí. Paso mucho tiempo en Miami, pero allá llego con una maleta, como si fuera una visitante. Y Los Ángeles, pues un hotel no va a ser tu casa. Jamás. Ésa es la realidad de lo que estoy viviendo. Los últimos meses he estado en Caracas sólo 6 días, pero tampoco he estado fija en otro lado…
- Bueno, es una etapa de transición, es fuerte pero tiene un fin. Yo pasé un tiempo sin casa también.
- ¿Sí? ¿Y cómo se resuelve?
- Mudándote.
Tres afirmaciones diarias:
- La gota no rompió la piedra por su fuerza sino por su constancia.
- Si yo estoy todos los días haciendo algo por un fin, créeme que se va a dar.
- Mi tesoro más preciado es la experiencia vivida. When in Doubt, Wear Black… and Red Lipstick.
He sido…
Yo he sido la niña nueva del salón, la rara del sexto grado que parece un palo por lo flaca que es. He sido la niña víctima del bullying, y luego la defensora de los que sufren del bullying. He sido la mejor amiga de los geeks. He sido surfista. He sido cheerleader (sí, eso en mi colegio en Caracas existió). También me dio por tener una guitarra y dármelas de Shakira. He sido la fastidiada en Paraguaná sin saber qué hacer, estimulando mi imaginación. He sido vestuarista, editora de videos, asistente de Cruz Diez. He sido la niña que no domina el idioma, dos veces. He sido la niña nueva del salón, muchas veces.
Lecturas predilectas:
- The Eight Characters of Comedy: A Guide to Sitcom Acting And Writing, Scott Sedita.
- Are You a Jackie or a Marilyn?: Timeless Lessons on Love, Power, and Style, Pamela Keogh. (Definitivamente, I’m a Marilyn!).
- The Craft of Interviewing, John Brady.
- Audition, de Barbara Walters.
Los indispensables en la maleta de Patricia Zavala:
Para una persona que no desarma nunca la maleta porque tiene que viajar al menos una vez a la semana, ésta se ha convertido en una figura de vital supervivencia, que ha tenido su propia evolución. “Antes viajaba con una maleta más grande y muchas cosas inútiles. Ahorita, de verdad, llevo lo sólo lo que necesito”:
• Un pijama.
• Zapatos de goma y un cambio de ropa para hacer ejercicio.
• Vitaminas.
• Crema hidratante.
• Un desmaquillante.
• La computadora.
• El iPad para las entrevistas.
• La ropa que voy a usar para el evento: la tengo ya lista, definida, con los accesorios y el calzado. No es que allá me pongo a inventar con el ¿qué será que me pongo? ¡No, nunca!.





